01.02.2012 - La frase, oficialmente anónima, se atribuye no obstante a Pío Cabanillas, aquel Ministro de la UCD que lo fue también de uno los últimos gobiernos de Franco, uno de aquellos donde, como ha sucedido en Jerez en cuestión de cofradías, algunos ya se aprestaban a enterrar las inquebrantables adhesiones... [ Ver articulo completo ]
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